Aunque no tengas molestias relacionadas con el aparato reproductor, es recomendable que hagas una revisión ginecológica anual. Además de comprobar que todo funciona bien se puede detectar precozmente posibles tumores, enfermedades de transmisión sexual o alteraciones hormonales.
El ginecólogo es el médico de la mujer, es quien te acompañará en diferentes etapas de tu vida, por ello, debes poner especial confianza en él, ya que tendrás que plantearle problemas que afectan a tu esfera más íntima.
Pruebas más comunes que debes realizar:
Citología o test de Papanicolau: prueba rutinaria que consiste en la extracción y análisis de células del cuello uterino con el objetivo de detectar posibles cambios precancerosos en el cérvix. Es recomendable realizarla después de los tres primeros años de iniciar las relaciones sexuales o a partir de los 25 años. La repetición de dicha prueba es cada tres, tras dos exámenes anuales con resultados normales. El contenido de la revisión variará según las características específicas de cada mujer.
Palpación mamaria y mamografía: en cada revisión el ginecólogo realiza una exploración de las mamas. En caso de notar nódulo o bulto es preciso realizar una mamografía, en caso contrario conviene realizarla antes de los cuarenta para luego compararla con las posteriores, servirá de control. Es muy importante que todos los meses te hagas una autoexploración mensual luego de la regla.
Ecografía: se realiza por vía vaginal, para controlar la colocación de un diu y para detectar quistes de ovarios, fibromas uterinos, pólipos, nódulos.
En los embarazos se hacen de forma sistemática para comprobar el buen estado y la evolución del bebé.
Colposcopía:es una técnica de apoyo al diagnóstico precoz del cáncer de cérvix, imprescindible para su valoración y para la planificación de tratamientos conservadores. A través de esté estudio se observa la vagina y el cuello del útero localizando las lesiones y realizando la biopsia correspondiente.
Se realiza cuando en la citología se detectan células anormales.