pensamiento

  • Desconectar distrayéndote: es una de las estrategias más importantes para liberarnos del hábito de pensar de más, lo adecuado es hacer algo que nos distraiga y nos resulte agradable. Un deporte, una afición, una charla con amigos, te ayudará a cambiar pautas de respuesta obsesiva a los problemas.
  • Ponle horario a tus problemas: cuando veas que te desbordan tus cuestiones por las que tanto te preocupas ponle un horario a tu pensamiento excesivo, asigna un tiempo determinado y resérvate algún momento en especial de manera que puedas concentrarte en otras tareas.
  • Apóyate en los demás: hablar con los otros puede ayudarnos a superar los pensamientos negativos y a organizar ideas para luego solucionar todo aquello que aqueja. Ten cuidado de no estar con personas con pensamiento proclive al pensamiento excesivo. Apóyate en personas que destaquen por su capacidad de comprensión y de análisis real.
  • Escribe tus pensamientos: Escribe todo aquello que marca en ti una preocupación, al traducir nuestros temores por escrito trazamos un límite, nos distanciamos del problema.
  • No a la complicación: al sentirnos disgustados no podemos identificar la causa de nuestros sentimientos o cuando pensamos demasiado encontramos siempre causas equivocadas. Lo primero antes de complicar el pensamiento es partir de lo más sencillo: que no se durmió bien, el cansancio acumulado o una mala digestión.
  • Ponte a hacer algo rápidamente: Las pequeñas victorias te proporcionarán la energía suficiente para superar de manera definitiva cualquier situación complicada que aparezca.
  • Mira siempre adelante: Para continuar, en vez de darle tantas vueltas al problema es esencial no detenerse, es decir, esforzarse por dejar aparcadas las dudas que aparecerán frente a las soluciones tomadas, una duda sana es conveniente, una duda obsesiva sólo complica las cosas.
  • Acostumbrarse a perdonar: esto no significa que toleremos siempre todo tipo de acciones o que renunciemos a nuestro respeto personal y nuestros derechos, sino que aquí hablamos de renunciar al deseo de venganza, liberándose del enfado y el odio, así podrás adoptar medidas adecuadas a cada situación vivida y podrás seguir delante con tu vida.
  • Tratarse con cariño, quererse: las emociones positivas nos ayudan a instalarnos en un estado mental positivo, no hay mejor prevención contra el pensamiento excesivo que procurar de forma cotidiana vivir esas emociones que te ayudan a estar tranquila y relajada.

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