Facebook tiene un diseño muy especial, atrapante, su interfaz está construída de tal modo que no es la información personal del usuario lo que importa , sino qué dicen los demás de ella, es decir la interacción. Además…el dispositivo está pensado para que los signos de presencia ofrecidos sean frecuentes y valorados.
Esto conlleva a una actualización constante y es esta constante novedad la que “engancha”…
la que muestra el otro lado… la necesidad de un deseo totalmente humano: “ que los demás no se olviden de nosotros”.
Como en todo proceso de adicción , el riesgo profundo e importante viene cuando se usa internet para llenar un vacío interior, es así que el uso de Faceboock en el único medio de obtener valoración y reconocimiento de la persona, haciendo que se pierda el verdadero sentido de la red : la comunicación.
En muchos casos, se crean identidades ficticias, donde la persona dedica más tiempo de lo común a algo irreal demostrando así su baja autoestima y disfrazando una personalidad inexistente.
Pero…qué hacer para que todo no se convierta en un vicio virtual descontrolado?
En primer lugar : moderar la información personal, se corren muchos riesgos aunque en el instante de comunicación no se pueda ser conciente de lo que ello implica, también medir a la hora de explicar vivencias personales, asuntos confidenciales o tan sólo subir fotos.
También es muy importante establecer horarios ( más aún si notas que pasas muchas horas con tus amistades cibernéticas) alterna con la lectura o ir al cine.
Crea enlaces no virtuales, muchas horas en internet ( en algunos casos) se traduce en una vida social más pobre, siempre es buena la comunicación verbal y presencial, con relaciones cara a cara, esto mejora la autoestima.
Y finalmente apuesta siempre por la reflexión :” nuestras vivencias online complementan nuestra identidad, pero jamás la reemplazan.La red participa en la construción de nuestra identidad y responde a una necesidad de reafirmar quiénes somos en una época donde los marcadores de identidad son frágiles y éfimeros.