Los síntomas que presenta: son muchos y variados, afecta a diferentes sistemas del organismo.
Los más destacados son: agotamiento extremo, dolores musculares y articulares, faringitis, dolores de cabeza, fiebre, alteraciones del sueño y falta de concentración.
Quiénes se ven afectados: a personas que están entre los veinte y los cincuenta años, con un predominio de afección en las mujeres. También se han dado casos de fatiga crónica en personas en edad avanzada. Actualmente, existe una gran polémica sobre su incidencia en los más pequeños.
Cómo se detecta esta enfermedad: su diagnóstico es complicado, porque además de que se desconocen las causas no existen pruebas o análisis específicos que permitan diagnosticar este síndrome.
Los especialistas diagnostican esta enfermedad cuando en el paciente el agotamiento dura más de seis meses consecutivos y sufre más de cuatro síntomas anteriormente mencionados.
Su tratamiento: el tratamiento más recomendado por los especialistas consiste en la práctica de un ejercicio progresivo, siempre con la ayuda de un fisioterapeuta para evitar lesiones o esfuerzos excesivos. También el paciente debe someterse a una terapia psicológica. Además para controlar y aliviar síntomas como el insomnio o dolores musculares, los expertos recetan fármacos como antidepresivos, relajantes musculares y antiinflamatorios, con el fin de mejorar la calidad de vida del afectado por esta enfermedad.
Es muy importante:
- Acudir a todas las revisiones médica para que el especialista controle su evolución.
- Establecer un nuevo tipo de vida: esta enfermedad produce en un principio un bloqueo en la vida personal, social y profesional del paciente , es muy importante que el afectado establezca un nuevo ritmo de vida, así logrará evitar crisis de fatiga.
- Llevar una dieta equilibrada a base de proteínas, frutas, verduras e hidratos de carbono, esto hará que el enfermo no sufra anemia y se sienta todavía más cansada, en algunas ocasiones es recomendable un suplemento vitamínico.